Por fin estoy volviendo a ser yo. Intentando olvidarte, sin querer hacerlo.
Borrando los recuerdos,
aunque siempre estarán en mí.
Saliendo de mi agujero, poquito a poco, sacando la cabeza, irguiéndola. No me mereces.
Teníamos tiempo, éramos tú y yo contra el mundo.
Lo éramos.
Pero el tiempo no se recupera, igual que lo que teníamos. Era precioso, sí, pero fui torpe y egoísta, y créeme que lo volvería a repetir, para no volver a cometer todos mis errores. ¿Rectificar?
Mejor madurar. Sí, madurar a base de golpes, que aunque no queramos, es la única manera de aprender.
Y vaya si se aprende...
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